diumenge, 13 de setembre de 2020

Deseos son desórdenes / SETMANA DE LLIBRE EN CATALÀ * Llucia Ramis.

 

JOSÉ MONTFORT
Kàtia Pago Cabanes, Anna Montané, Eduard Márquez y Pere Comellas hablan de autores extranjeros en la Setmana del Llibre en Català

Mientras escribo esto, oigo el goce de una vecina a través de la pared. No lo contaría si no guardara relación con un tema que ha tenido protagonismo esta semana: el deseo. El jueves al mediodía, la zaragozana Irene Vallejo contaba que, según Safo de Mitilene, es el deseo el que crea la belleza y no al revés. La poesía, las palabras, crean belleza. La belleza está en el interior, pero en el interior de quien la mira.

Lo decía en el escenario de la Setmana del Llibre en Català, donde presentó L’infinit dins un jonc, una indagación sobre los orígenes del libro como instrumento de libertad, que Siruela publicó en castellano y entusiasmó a la editora Glòria Gasch, que acaba de sacarlo en Columna. Hacía sol, el público respetaba los dos metros de distancia, y una mujer se apresuraba a pasar desinfectante por las sillas cada vez que alguien se levantaba. Marina Porras moderaba un acto en el que también participaron Pau Vinyes, que habló De la vida que passa. Jove, feminista, catalanista i escriptora. Escrits d’albina Francitorra i Aleñà (Llop Roig), Enric Casassses con sus Assatgets (Poncianes), y Anna Punsoda, que el día antes conversó con Mercè Pujades, de la librería Dòria de Mataró, sobre La luxúria.


El volumen forma parte de la serie de pecados capitales que siete autores han examinado en Fragmenta Editorial. La idea era averiguar si estos conceptos etiquetados por la iglesia siguen teniendo peso, aunque hayan perdido el estigma. La lujuria no es el que está peor visto, pero es el más temido y del que existe más literatura, decía Punsoda. Aún es un problema porque puede hacer tambalear el centro de la sociedad occidental: la familia. Es difícil encajar el afecto sincero hacia una persona que no forma parte del círculo íntimo. “Un deseo intenso acaba condicionando nuestra vida”, apuntaba ella. Y la de los demás también, pienso al oír el intenso deseo culminado de mi vecina.

Pero volvamos a la Setmana, que este año se celebra en el Moll de la Fusta. Volvamos a ese deseo que crea belleza y que se ha hecho realidad para organizadores, editores, libreros, autores y lectores. Parecía que la lluvia del miércoles iba a complicar la cosa, pero no; la gente se paseó con paraguas, y las ventas fueron similares a las del primer día del año pasado. Había ganas. A Guillem Terribas (que nunca dejará de ser el librero de la 22) le cuesta reconocerme con mascarilla. Luego me cuenta que está ultimando una novela. Hasta aquí puedo leer....
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LA VANGUARDIA 12.09.2020 / Llucia Ramis, a la foto en la seva primera estada a la Llibreria 22, 17.03.2010. D'esquenes, Guillem Terribas.


 

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