diumenge, 30 de desembre de 2007

Retalls de Premsa * ABC 27/11/07


Memoria de un librero
ENTRE los libros más codiciados destacan los que describen la memoria de un oficio. Guillem Terribas, alma mater de la Llibreria 22 de Girona, acaba de publicar «Demà serà un altre dia», libro autobiográfico que subtitula «Aventures d´un llibreter». El cambio de la palabra que parecía lógica -«memorias»- por «aventuras» no es baladí. En estos momentos, el circuito del libro es una aventura repleta de desfiladeros de complicado tránsito. Terribas confesaba que cuando en Ara Llibres le propusieron escribir ese libro sobre sus experiencias vitales y profesionales, le entró desazón, al ver cada día en su establecimiento la caducidad de los títulos y sus tristes desenlaces mercantiles.

Terribas presentaba su libro la misma semana en que se celebraba el Saló del Llibre en Montjuïc, se fallaba el premio El Andén de novela, el escritor hindú Vikram Chandra comentaba en Casa Asia sobre su novelón «Juegos sagrados», Jordi Coca publicaba «La noia del ball» (Premio Carlomagno), Tzvetan Todorov hacía una visita relámpago al Círculo de Lectores para presentar dos ensayos y se fallaba el premio Llibreter... Y eso es sólo la porción más relevante entre los eventos de una semana de periodismo cultural.

Una librería como la 22, explica Terribas, congrega cada mes unos mil cien títulos de los más de setenta mil que las imprentas arrojan cada año sobre un país con bajos índices de lectura. Para situarlos en el escaparate, el librero debe sacarlos de las cajas, seleccionarlos, adjudicarles referencia y precio, situarlos y devolverlos. «Una librería aceptable acostumbra a tener entre cuarenta y cinco mil títulos en stock de su propiedad. Cada vez que entra un cliente existen trescientas cincuenta mil posibilidades de que no encuentre el libro que busca. Esto desmoraliza al más optimista.» Para cobrar, se factura a treinta, sesenta o noventa días y los pagos de los libros que el librero ha devuelto no se satisfacen dinerariamente, sino descontando la cantidad de la factura siguiente.

Terribas describe la rueda demoniaca que propulsa el desbocado mercado editorial y las limitaciones del criterio selectivo del librero: «Has de continuar comprando, si quieres que te acepten las devoluciones». Las editoriales siguen imparables con sus factorías de papel encuadernado y no se arredran ante las devoluciones: «Se va haciendo una pelota inmensa y entonces pasa lo que pasa: editoriales que cierran, distribuidoras que han de cesar y librerías que aguantamos la pelota... Siempre he pensado que si vamos tirando es porque no sabemos mucho de números», ironiza Terribas. Sabiduría de treinta años al frente de «la 22» de Girona donde uno se puede encontrar al poeta Juan Luis Panero repasando los títulos disponibles del gran Vinyoli. Los libros de la experiencia vienen a anudar, casi siempre, el desencanto del conocimiento.

Sergi Doria

SPECTATOR IN BARCINO